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Preguntas frecuentes

1.¿Cómo puedo saber si el peso de mi bebé es adecuado?

Ana Gimeno Navarro, 2019

Saber si la ganancia de peso de los bebés es apropiada es un motivo frecuente de preocupación para los padres, pero en la mayoría de casos todo funcionará bien.

La primera semana de vida es normal que los bebés pierdan peso en una proporción variable, que suele oscilar entre el 7 y el 10 % del peso que tenían al nacer. Los bebés nacen con reservas de grasa y generalmente recuperan el peso en aproximadamente dos semanas.

Los recién nacidos amamantados deben ser evaluados por el pediatra entre 48 y 72 horas después de recibir el alta hospitalaria. En esta revisión se les pesa, mide, explora y también se evalúa la técnica de lactancia y se resuelven las dudas que puedan existir. El pediatra valorará en las revisiones si el niño está ganando peso con normalidad. No es una buena idea pesar al niño a menudo en la farmacia porque puede generar errores. Por encima del mes de vida no es necesario pesar al niño cada semana, salvo circunstancias especiales por indicación de su pediatra.

Para valorar el peso y crecimiento del bebé se utilizan gráficas, pero hay que tener en cuenta que estas gráficas constituyen solo una ayuda orientativa. De forma aislada NO PERMITEN una adecuada valoración del estado nutricional y de salud del niño, sólo pueden ser utilizadas como alerta, nunca como criterio aislado para tomar decisiones. Su interpretación debe ir siempre acompañada de una valoración clínica, de comportamiento, así como de la alimentación del niño (su aspecto, vitalidad, número de pañales diarios que moja o mancha, técnica de alimentación...). También es más importante el crecimiento a lo largo del tiempo, que el peso o longitud en un momento determinado. Sólo los cambios en la velocidad del crecimiento pueden ayudar y, para ello, es necesario contar con al menos tres mediciones en el niño para poder construir un perfil de desarrollo. Por otra parte, debemos tener en cuenta que:

  • Las gráficas se realizan a partir de datos estadísticos generándose un “modelo estadístico”, de manera que la mitad de los niños normales están por debajo de la media (percentil 50), un 3% de niños tendrán un crecimiento por debajo del percentil tres y otro 3% se situarán por encima del percentil 97. Estos niños estarán creciendo perfectamente, solo se tratará de niños que son constitucionalmente pequeños o grandes.
  • Las gráficas que se deben utilizar para valorar el crecimiento de los niños, son las gráficas de la OMS (2006), describen como crecen los niños sanos amamantados en diferentes partes del mundo y por lo tanto son el patrón de referencia a utilizar para TODOS los niños (tanto en los alimentados con leche materna como con leche artificial)
  • Existen otras gráficas de crecimiento, y algunas comunidades las utilizan, pero hay que tener en cuenta que la mayoría utilizan datos de crecimiento basados en poblaciones infantiles alimentadas fundamentalmente con fórmulas artificiales. Son niños que engordan más, lo cual no quiere decir que estén más sanos, sino todo lo contrario y si se compara el crecimiento de niños amamantados con estas gráficas puede dar la falsa idea de que no crecen bien.

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2. ¿Cómo saber si tengo suficiente leche?

Ana Gimeno Navarro, 2019

A muchas madres les preocupa si tendrán suficiente leche para alimentar a sus hijos. Pero sabemos que, salvo situaciones excepcionales, las madres producen la cantidad de leche que necesitan sus bebés si el agarre es correcto y la lactancia es a demanda. Puede tener la tranquilidad de que su bebé está comiendo todo lo que necesita si:

  • Realiza al menos ocho tomas en 24 horas, aunque lo normal, sobre todo los primeros días, es que sean muchas más. El tiempo entre tomas puede variar entre los distintos bebés o en distintos momentos de la vida del bebé. Así, algunos recién nacidos realizan tomas cada dos o tres horas, día y noche, mientras otros maman muy seguido durante cuatro o seis horas y luego descansan otras cuatro-seis horas.
  • Presenta signos de querer mamar al menos 8 veces al día: bostezos, movimientos de los ojos, chupeteo o búsqueda, chuparse el puño.
  • Está alerta al principio de la toma, suelta el pecho espontáneamente cuando está satisfecho y se muestra contento y relajado después de mamar, durmiendo tranquilo.
  • Se agarra bien al pecho y se le oye tragar.
  • Muestra coloración normal de la piel y signos de buena hidratación: no está excesivamente ictérico (tinte amarillo de la piel) y las mucosas están húmedas y las conjuntivas brillantes.
  • Un número adecuado de deposiciones y micciones indican una ingesta adecuada según el día de vida: moja entre cuatro y seis pañales al día y hace deposiciones con regularidad (ver pregunta frecuente no11: Mi hijo no ha hecho deposiciones en varios días, ¿está estreñido?). Si el bebé moja menos de 5 pañales al día (con los pañales superabsorbentes es más difícil de valorar) o la orina es muy concentrada, es posible que esté tomando poca leche y sería conveniente consultar con un experto en lactancia.

Succión no nutritiva

Si el bebé parece estar ingiriendo suficiente cantidad de leche, pero sigue enganchado al pecho durante una hora o más, es posible que esté utilizando el amamantamiento a modo de consuelo, en vez de para alimentarse. Los bebés maman para alimentarse, pero también para consolarse y para sentirse protegidos y queridos. La succión tranquilizadora o no nutritiva ocurre cuando un bebé, tras haberse alimentado bien, permanece agarrado al pecho y manifiesta alguno de los siguientes comportamientos:

  • parece satisfecho
  • deja de succionar y tragar
  • juega con el pezón

Tal vez su bebé no esté comiendo suficiente si:

  • no parece estar satisfecho ni siquiera inmediatamente después de mamar
  • parece tener hambre a menudo
  • no moja ni mancha varios pañales al día
  • está inquieto o llora mucho
  • no está ganando peso

Cuando una madre cree que tiene poca leche, lo habitual es que se trate de alguno de los siguientes casos:

La posición del niño o el agarre del pecho son adecuadas

Cuando la posición no es correcta puede haber dolor al mamar o grietas y, aunque haya leche en el pecho, el bebé no la puede extraer adecuadamente. Si no se vacían bien las mamas de forma reiterada se produce un descenso progresivo de la producción de leche.

El bebé se coge bien al pecho cuando abarca el pezón más un buen bocado de areola con la boca. De ese modo vacía bien el pecho. Es conveniente corregir la posición y/o el agarre.

Lo ideal es que alguien experto en lactancia (el pediatra, la matrona, la enfermera del centro de salud o algún grupo de apoyo) evalúe la toma y ayude a corregir la postura si no es la adecuada.

El bebé mama menos de 8 veces al día o se limita la duración de las tomas

Cuando el bebé no mama a demanda le será difícil tomar toda la leche que necesita. Si se restringe el acceso del bebé al pecho puede que la producción de leche no sea suficiente para cubrir las necesidades del bebé ya que el pecho necesita el estímulo de la boca del bebé para fabricar leche. Si se le pone el chupete, se reducirá el estímulo sobre el pecho y fabricará menos leche.

Para amamantar a demanda, el bebé tiene que mamar siempre que él quiera. Es conveniente ofrecerle el pecho cuando dé señales de hambre (bostezos, movimientos de los ojos, chupeteo o búsqueda, chuparse el puño), sin esperar a que llore. El llanto es un signo tardío de hambre y puede dificultar el agarre al pecho.

Para aumentar la producción de leche podemos aumentar el número de veces que ponemos al bebé al pecho y también puede resultar útil emplear un sacaleches para vaciar mejor los pechos y estimularlos a que fabriquen más leche.

Se ha modificado el tiempo que el bebé se agarra al pecho o la frecuencia con la que toma

A medida que va creciendo, el niño tarda menos en hacer las tomas y extrae la leche más eficazmente. Como el cambio suele ocurrir bruscamente muchas madres creen que deja el pecho tan pronto porque tienen menos leche y temen que el bebé no se alimente suficientemente. Si el niño está tranquilo y contento y moja más de 5 pañales diarios, es que está tomando la leche que necesita.

Durante el crecimiento del bebé es también normal que aparezcan momentos en los que el bebé quiera mamar con más frecuencia. Esto se debe a que, al crecer, va a necesitar más leche y la manera de conseguir que los pechos produzcan más es mamando más a menudo (ver pregunta no 18: Los baches de lactancia, la “crisis de los 3 meses”).

https://portal.guiasalud.es/egpc/6-valoracion-de-la-lactancia-materna/

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3. ¿Qué son los galactogogos?

Ana Gimeno Navarro, 2019

La percepción materna de leche insuficiente es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna. Los galactogogos son medicamentos u otras sustancias que pueden actuar estimulando la producción de leche, aunque el mejor galactogogo es el apoyo y asesoramiento eficaz para lograr una lactancia a demanda frecuente y con técnica correcta en una madre que conserve su autoconfianza. Los galactogogos sólo deben usarse cuando los métodos naturales se han agotado: puestas al pecho frecuentes, con el niño bien cogido en una postura correcta, asegurando un vaciado regular del pecho y procurando que la madre descanse y se alimente correctamente. También hay que comprobar la ausencia de situaciones en la madre que puedan relacionarse con hipogalactia (embarazo, fármacos, insuficiencia glandular mamaria primaria, cirugía mamaria, ovario poliquístico, hipotiroidismo, retención placentaria...).

Indicaciones:

  • En las unidades neonatales, en madres de recién nacidos prematuros, para estimular la producción inicial de leche o para aumentar la producción.
  • Inducción de la lactancia en madres que no han estado embarazadas (lactancia inducida, por adopción, por ejemplo) o que desean relactar (madre que, tras haber dejado de amamantar por un tiempo, quiere volver a intentarlo).
  • Aumentar la producción de leche cuando está disminuida como consecuencia de un vaciado subóptimo del pecho (agarre al pecho inadecuado, horarios rígidos de alimentación, separación madre-hijo, problema de salud de la madre o del bebé...).

Si piensa que puede necesitarlos debe consultar con el pediatra o algún médico y con un experto en lactancia materna para que le asesore antes de empezar a usarlos. Su uso siempre debe ir precedido de una evaluación exhaustiva de todo el proceso de alimentación por un experto en lactancia y consejería sobre los potenciales factores modificables. Su administración debe ir siempre acompañada de la extracción frecuente de leche.

Los medicamentos galactogogos cuya eficacia ha sido más objetivada son la Domperidona, la Metoclopramida, y el Sulpirida, pero no deben usarse sin supervisión médica ni demasiado tiempo pues tienen efectos secundarios potenciales.

También existen plantas, infusiones o productos de herboristería a los que se les atribuye efecto galactogogo. Algunos de ellos son: La Alholva, el Fenogreco, Trigonella foenum-graecum, el Cardo mariano (Silimarina, Milk thistle, Silybum marianum). Los galactogogos herbales son problemáticos por la falta de regulación de las preparaciones y la evidencia insuficiente de su eficacia y seguridad. Se necesitan fuentes confiables de preparaciones estándar sin contaminantes.

En este protocolo de la Academy of Breastfeeding Medicine puedes encontrar más información al respecto

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4. ¿Qué cantidad de leche diaria debe tomar mi bebé?

Blanca Espínola Docio, 2019

La cantidad diaria de leche que toma cada niño es muy variable. Depende fundamentalmente de la edad del niño y de las preferencias de cada uno.

En los niños menores de 6 meses la lactancia debe ser a demanda, es decir será el propio niño quién decida sus necesidades. A partir de los 6 meses, al introducir progresivamente la alimentación complementaria, se produce un descenso gradual de la cantidad de leche que toman

De forma orientativa se recomienda que los lactantes tomen, a partir de los 6 meses, una cantidad total de leche y derivados lácteos en torno al medio litro al día. Esto es una cantidad orientativa, es decir que al igual que los adultos, habrá niños que tomen más y otros que tomen menos. Antes de los 12 meses no se debe introducir la leche de vaca como lácteo principal.

En niños amamantados se consideran cubiertas sus necesidades si realizan 4 ó 5 tomas diarias de pecho. Se recomienda que en menores de 12 meses el pecho se ofrezca siempre antes de la alimentación complementaria puesto que en este periodo la principal fuente nutritiva sigue siendo la leche materna.

Además de los productos lácteos existen otros alimentos ricos en calcio (sardinas, brócoli, espinacas, naranjas, de manera que en aquellos niños que no tomen suficiente leche podrán cubrir sus necesidades diarias de este mineral con el resto de la alimentación.

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5. ¿Necesitan vitaminas los bebés alimentados al pecho?

Blanca Espínola Docio, 2019

Se recomienda la suplementación con 400 IU de vitamina D los niños menores de 1 año que son amamantados o a los alimentados con fórmula artificial que toman menos de un litro diario de leche. La suplementación debe iniciarse en los primeros días de vida y mantenerse hasta que cumplan un año o tomen un litro de leche fortificada al día.

Los niños que toman más de un litro de leche fortificada con esa vitamina o que son mayores de un año y, por tanto, tienen una alimentación complementaria ya establecida, cubren sus necesidades a través de la dieta.

Los niños prematuros deben recibir suplementos de hierro durante los primeros meses de vida. Los depósitos de hierro se forman durante los últimos meses de embarazo por lo que, los niños nacidos pretérmino tienen disminuidas las reservas de hierro y deben ser suplementados hasta que sean capaces de recibir el aporte suficiente a través de la dieta.

Las madres veganas deben recibir suplementos de vitamina B12 para que sus hijos reciban el aporte suficiente de esta vitamina a través de la leche.

Aunque no existe consenso entre todas las sociedades científicas, en general se recomienda suplementar con yodo a las mujeres durante el periodo de lactancia. Puedes leer más en la pregunta 25: Yodo y lactancia materna .

Más información en Previnfad

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6. ¿Hay que darle agua al bebé que toma pecho?

Blanca Espínola Docio, 2019

Los niños menores de 6 meses alimentados de forma exclusiva con lactancia materna o fórmula artificial no necesitan más aportes de líquidos que la propia leche.

La cantidad de agua que contiene la leche es suficiente para cubrir sus necesidades.

Al comenzar con la alimentación complementaria es necesario ofrecerles agua que irán tomando en mayor cantidad según aumente la cantidad de alimentos sólidos que tomen. Es recomendable ofrecérsela en vaso.

No es adecuado ofrecer a los niños zumos, infusiones ni otras bebidas azucaradas. Estos productos contienen mucha azúcar y desplazan a la leche que es el principal nutriente a esta edad.

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7. ¿Qué puedo hacer si empiezo a trabajar y quiero continuar amamantando a mi bebé? ¿Tendré suficiente leche?

Laura San Feliciano Martín, 2019

La incorporación al trabajo después de la baja maternal, es una adaptación más que debemos afrontar en nuestra sociedad para hacer compatibles la lactancia y el mundo laboral. Existen varias opciones, no siendo excluyentes entre ellas.

Es recomendable que la madre descanse todo lo que pueda, delegando en familiares u otras personas de confianza aspectos del cuidado del hogar o de la crianza que no estén directamente relacionados con la lactancia materna. Unos días antes de incorporase al trabajo, la persona que vaya a encargarse del bebe en ausencia de la madre, debe familiarizarse con sus necesidades y en el manejo de la lactancia. Buscar apoyo e información de madres con experiencia, que hayan pasado por la misma situación, resulta útil y alentador.

Solicitar una excedencia o una reducción de jornada laboral, cuando sea posible, o acumular las horas de permiso laboral alargando la baja maternal, nos puede permitir estar más tiempo con el bebé.

Para valorar qué opción va a ser la más beneficiosa, hay dos factores importantes a tener en cuenta como son el horario laboral de la madre y la distancia entre el domicilio familiar y el lugar de trabajo. Ambos influyen en la opción que vayamos a escoger.

Cuando la distancia es corta, la madre puede desplazarse para dar el pecho, o bien, la persona que cuide al bebé, acercarse al puesto de trabajo de la madre para que éste mame. Esto es posible en determinados trabajos o en empresas comprometidas con la conciliación familiar y laboral.

Según el horario de la madre, si ésta le ofrece el pecho antes de irse de casa, es posible que el bebe no quiera volver a comer hasta que la mamá llegue de nuevo. Cuando estén juntos, las tomas deben ser frecuentes, a demanda (noche, fines de semana...). Eso mantendrá la producción de leche a pesar de la separación.

Si la separación es de una jornada laboral completa, se puede ofrecer al bebé leche extraída o bien alimentos adecuados a su edad (por encima de los 6 meses) hasta que la mamá le pueda volver a dar el pecho.

Cada familia debe valorar cual es la opción más conveniente a su día a día.

Más información en la guía jurídica de Lactancia del grupo "La mamá d'Eix" (2017)

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8. Soy fumadora, ¿puedo continuar con la lactancia? ¿y si tomo alcohol?

Carme Gabarrell Guiu, 2019

Si durante el embarazo no has conseguido dejar de fumar, la lactancia te brinda otra magnífica motivación para reintentarlo. Aunque ambas, alcohol y tabaco, son drogas legales, ambas afectan directamente tu salud y la de tu hijo.

Lactancia y tabaquismo materno

El tabaquismo materno aumenta el riesgo de no iniciar la lactancia materna y, si se inicia, puede acortar su duración. Fumar puede producir disminución de la producción de leche y alterar su composición grasa. Además, en la leche de mamás fumadoras hay mayores niveles de metales pesados y menores niveles de proteínas, vitaminas A, C y E y otros antioxidantes.

Los lactantes expuestos al humo del tabaco padecen más infecciones respiratorias y asma con mayor riesgo de hospitalización. Esto es debido, no a la nicotina que pasa a la leche, sino a la inhalación de partículas del humo del tabaco. Dar el pecho protege contra las infecciones respiratoria causadas por el tabaco.

Si se fuma, hacerlo en ambientes abiertos, alejados del bebé. Habrá menos paso de nicotina si espera a amamantar unas 2 horas tras el último cigarrillo.

No se recomienda el colecho si se consume tabaco. El riesgo de muerte súbita del lactante también está incrementado.

Cigarrillos electrónicos: Los niveles de nicotina en leche son la décima parte de los alcanzados fumando tabaco, pero por la existencia de productos químicos tóxicos en el cigarrillo electrónico, no puede ser recomendado como terapia de sustitución durante la lactancia.

Más información en e-lactancia.org

Alcohol y lactancia materna

Durante la lactancia es recomendable no consumir alcohol. Existe la falsa creencia de que la cerveza aumenta la producción de leche.

El alcohol ingerido pasa rápidamente a la leche materna, aunque no se acumula en la glándula mamaria. El consumo de alcohol puede causar sedación, fallo de crecimiento, irritabilidad y retraso psicomotor en el lactante Un consumo agudo excesivo puede provocar coma, convulsiones y riesgo de muerte en el lactante.

El tiempo necesario a esperar a amamantar para que el alcohol ingerido de forma ocasional haya desaparecido de leche y sangre depende del peso de la madre (a menos peso, más tiempo) y de la cantidad de alcohol consumido (a más alcohol, más tiempo). Hay que evitar dar el pecho hasta después de dos horas y media por cada 10 -12 g de alcohol consumidos.

Al igual que con el tabaco, no se recomienda el colecho si se consume tabaco. El riesgo de muerte súbita del lactante también está incrementado.

Más información en e-lactancia.org

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9. ¿Cuál es el mejor método anticonceptivo durante la lactancia?

Laura San Feliciano Martín, 2019

El riesgo de embarazo durante el periodo de lactancia es una inquietud de las mujeres. Los programas de planificación familiar en el posparto ofrecen alternativas anticonceptivas muy eficaces. Una buena anticoncepción durante la lactancia es aquella que no interfiere en la lactancia, y además no es perjudicial para la madre, ni para el lactante. Los métodos anticonceptivos disponibles son:

  1. Métodos naturales, Método MELA: usado correctamente alcanza una eficacia del 98% si se cumplen todos los siguientes requisitos: La mujer amamanta exclusiva o casi exclusivamente, con tomas frecuentes de día y de noche, la menstruación no se ha reanudado y el niño es menor de 6 meses.
  2. Métodos de barrera: Son sencillos de utilizar. Los métodos de barrera son inocuos para la madre, la lactancia y el desarrollo del niño. No son perjudiciales ni alteran la leche. Tienen particularidades de uso en el puerperio y la lactancia.
    1. PRESERVATIVO: es el método más adecuado para el postparto y la lactancia. No tiene peculiaridades especiales de uso durante este período. La sequedad puede hacer necesario el uso de lubricantes vaginales adecuados.
    2. ESPERMICIDA: siempre asociados al resto de métodos de barrera y no aisladamente. Aunque se ha comprobado su absorción a nivel sistémico, no se han descrito efectos secundarios en el niño por su paso a la leche.
    3. DIU: válido durante la lactancia porque su acción se ejerce a nivel local. Actualmente en uso: DIU de cobre, DIU de alta carga de cobre, DIU de levonorgestrel. Consultar con el ginecólogo el momento ideal de inserción.
  3. Anticoncepción hormonal: Se puede iniciar su uso después de las primeras 6 semanas post-parto y pueden ser administrados como píldoras, inyecciones e implantes. Tienen una elevada eficacia anticonceptiva.
    1. Píldora combinada de estrógenos y progesterona: desaconsejados durante la lactancia. Tienen un efecto negativo sobre la cantidad y calidad de la leche, acortan la duración de la lactancia y pueden afectar el crecimiento del lactante.
    2. Píldora de progesterona: es el anticonceptivo hormonal de elección en la lactancia, es seguro y eficaz. También puede administrarse como una inyección trimestral o implantes subdérmicos, o anillo vaginal y siempre por prescripción médica.
  4. Métodos irreversibles: Recurrir a ellos cuando no se desea más descendencia. Puede optarse por la esterilización tubárica.

Es conveniente consultar con el ginecólogo, la matrona o en el centro de planificación familiar, para que ayuden a elegir el método más adecuado en cada caso particular.

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10. ¿Puedo seguir amamantando si me quedo embarazada?

Laura San Feliciano Martín, 2019

Una mujer que está amamantando a su hijo sí se puede quedar embarazada.

Es posible continuar la lactancia materna durante el nuevo embarazo, y después, amamantar a los dos lactantes tras el segundo parto, es lo que llamamos hacer una lactancia en tándem.

La estimulación mamaria inducida por la succión tiene efecto sobre la liberación de oxitocina, que es una hormona que produce contracciones uterinas. Por ello debe evitarse esta estimulación durante la gestación en algunas situaciones especiales, como en embarazos múltiples, antecedentes de abortos o amenaza de parto prematuro.

En el embarazo durante la lactancia se producen modificaciones en el sabor y en el volumen de la leche. Algunos lactantes notan esos cambios de sabor, lo rechazan y se destetan, otros lo rechazan primero, pero "se reenganchan" después.

La leche producida inmediatamente después del parto por la madre que no ha dejado de amamantar en ningún momento, se adapta al nuevo bebé y corresponde a calostro. Los primeros días de calostro son clave para el nuevo recién nacido y la producción del mismo tiene un límite, por lo que el recién nacido, en estos momentos debe ser amamantado en primer lugar.

La lactancia en tándem sólo requiere el mantenimiento de las medidas habituales de higiene. Si el lactante mayor presenta una lesión por herpes (labial o en otra localización), no debe ser amamantado, para evitar el contagio del recién nacido.

Hay buena información sobre este tema en la página web de "Alba-Lactancia materna"

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11. Mi hijo no ha hecho deposiciones en varios días ¿está estreñido?

Laura San Feliciano Martín, 2019

El ritmo intestinal de un niño varía según su alimentación y su edad. Si se alimenta de leche materna exclusivamente, la siguiente tabla puede servir de orientación para valorar el ritmo intestinal normal.

Edad Frecuencia de las “cacas” Aspecto de las “cacas”
1 día 1 Negra, como un puré pegajoso, es el meconio
2-3 días 2-3 Verde primero más oscuro y poco a poco más claro, como puré
4-5 días 4-5 Verde-marrón-amarilla
6-30 días 1 por toma – 3-4 al día Amarillas, líquidas, con “grumitos”, o marrones o verdes, de olor ácido. El color es variable y no es importante
1-6 meses Muy variable: desde una al día hasta una cada 7 días Blanditas como una pomada, el color es variable y no es importante

A partir del primer mes, muchos bebés con lactancia materna exclusiva no hacen "caca" todos los días, debido a que la leche materna se adapta tan perfectamente a sus necesidades y se digiere tan bien, que prácticamente se aprovecha todo y hay poco que eliminar.

A algunos niños parece que les cuesta hacer deposición, hacen esfuerzos y ruiditos o gestos, que pueden interpretarse como que están molestos o estreñidos. Sin embargo, lo que está haciendo el niño es simplemente ayudar a su bolo intestinal a moverse hacia abajo. "Está haciendo fuerza" para mover la "caca" hacia abajo. Cuando haya suficiente cantidad en la última parte del intestino grueso (el recto), entonces su cuerpo tendrá la señal que necesita y al hacer fuerza, relajará el ano y saldrá la deposición.

No es bueno estimular el ano con el dedo, con el termómetro, con una ramita de perejil impregnada en aceite o con una cerilla (por nombrar los métodos más comunes), ya que ello puede hacer que el sistema nervioso del bebé se acostumbre a funcionar sólo con el estímulo. Tampoco es necesario dar zumos ni laxantes ni infusiones, ya que aumenta el riesgo de diarreas e infecciones. Además, puede disminuir la producción de leche, ya que el bebé mamará menos y el pecho, en respuesta, fabricará menos leche.

Lo mejor es dar leche materna, y evitar otros preparados. Para asegurar que el bebé no tenga problemas con su digestión, se le debe ofrecer el pecho a menudo, tenerlo mucho en brazos (la fuerza de la gravedad ayuda al bolo intestinal), jugar con él y hacerle masajes en el abdomen. Todo esto le proporcionará alimento, calor y cariño, las mejores bacterias intestinales (bífidobacterias) por el contacto directo piel con piel con su madre y el estímulo que necesita.

Con la introducción de la alimentación complementaria el aspecto de las deposiciones cambia en número, color, consistencia y olor, por los cambios en la dieta, y algunos niños no hacen deposiciones durante unos días.

Cuándo consultar con el pediatra: Si tu bebé a partir del 4º día y durante todo el primer mes, no hace "cacas" todos los días o estas tienen una consistencia mayor que la de un puré.

En resumen:

  • Ofrecer el pecho a demanda del bebé, cogerlo mucho en brazos, jugar con él y hacerle masajes es el mejor método para asegurar que el bebé no esté estreñido y se críe sano y feliz.
  • A partir del primer mes, muchos niños con lactancia materna exclusiva no hacen deposiciones todos los días, pero esto no es estreñimiento.

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12. Mi hijo toma pecho, ¿puede tener alergia a las proteínas de la leche de vaca?

José Manuel Martín Morales, 2019

La alergia a las proteínas de la leche de vaca son los síntomas que aparecen cuando se pone en marcha una reacción inmunológica tras el contacto con las proteínas de la leche de vaca. Es la alergia alimentaria más frecuente e importante en los menores de un año.

Pequeños fragmentos de las proteínas de la leche de vaca pueden pasar al bebé a través de la leche materna, también pueden pasar proteínas de otros alimentos como la soja, carne de vaca, pescado, huevo, etc.

Existen dos entidades diferenciadas, una caracterizada por presentar los síntomas de manera inmediata y grave llamada Alergia a proteínas de la leche de vaca mediada por IgE (APLV-IgE, los síntomas aparecen en las dos horas siguientes en relación al contacto con las proteínas de la leche de vaca, puede producir urticaria, dificultad respiratoria, anafilaxia... y se demuestra con estudios específicos que existe un mecanismo inmunológico por inmunoglobulinas E; la otra es una entidad con síntomas más inespecíficos y que tarda más tiempo en manifestarse y se llama Alergia a proteínas de la leche materna no-IgE mediada (APLV-no IgE) y se caracteriza por presentar síntomas gastrointestinales como reflujo gastroesofágico, vómitos, diarrea, malabsorción, cólicos, etc.. siendo generalmente crónicos y persistentes después de descartar otras enfermedades.

Los factores de riesgo para la APLV son antecedentes familiares, administración precoz de leche artificial siguiendo posteriormente con lactancia materna exclusiva (por ejemplo, un biberón en la maternidad) y la administración intermitente de leche artificial durante la lactancia materna.

Lo síntomas pueden aparecer en los bebés amamantados cuando toman alguna cantidad de leche artificial o bien cuando la madre toma estos productos y pasan a través de la leche materna.

Cuando se sospecha una APLV-IgE se retirarán las proteínas de leche de vaca de la dieta del bebé y de la madre y se realizarán las pruebas alérgicas para hacer el diagnóstico. Los síntomas suelen desparecer de manera inmediata. En algunos casos, aunque poco frecuentes, puede que haya que retirar de la dieta de la madre otros alimentos como la carne de vacuno.

Cuando la sospecha es de una APLV-no IgE, también se retirarán las proteínas de la leche de vaca de la dieta de la madre, notando mejoría posteriormente, aunque la desaparición de los síntomas en este caso puede tardar hasta 4 semanas.

En ambos casos se realizará una prueba de provocación siendo hospitalaria en los casos más graves, la reaparición de los síntomas confirmará el diagnóstico.

El tratamiento de ambas entidades será continuar con la lactancia materna y la retirada de las proteínas de la leche de vaca de la dieta del bebé y de la madre hasta que puedan ser tolerados, generalmente antes de los 18-24 meses de vida.

Asegurar que una mujer a la que le retiraran la leche y todos sus derivados de la dieta recibe una alimentación rica en calcio con alimentos como lentejas, frutos secos, anchoas, sardinas en aceite, almejas, marisco, calamares, pescado y carne, en caso de no ser así valorar un aporte de calcio y vitamina D.

La mejor manera de prevenir las alergias alimentarias es mantener la lactancia materna exclusiva los primeros 6 meses de vida, un bebé alimentado al pecho (si hace al menos 4 tomas diarias) no precisa otra fuente de leche que la de la propia madre al menos hasta el año de edad.

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13. ¿Es peligrosa la práctica del colecho?

José Manuel Martín Morales, 2019

Compartir la cama de los padres con los hijos durante los periodos de sueño se denomina colecho.

El ser humano es el mamífero más inmaduro y más dependiente durante sus primeros años de vida, y precisa del contacto estrecho con su madre que le aportará alimento, calor, consuelo, protección y seguridad tanto de día como de noche.

Durante toda la historia en todas las comunidades humanas las madres han compartido cama con sus bebés, esto favorece el vínculo afectivo, el bienestar del bebé, el desarrollo neuronal y la capacidad de respuestas adecuadas ante situaciones de estrés. Multitud de estudios demuestran que la cercanía de la madre y el bebé facilita el mantenimiento de la lactancia materna y que la lactancia tiene un efecto protector frente al Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. También sabemos que el amamantamiento favorece el sueño debido a que en la leche materna hay una sustancia llamada triptófano que ayuda a que el bebé se duerma.

Se han descrito circunstancias relacionadas con el colecho que pueden aumentar el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, aunque queda por determinar cuál es la interrelación entre éste Síndrome, la lactancia y el colecho.

El sueño va cambiado a lo largo de la vida, el recién nacido presenta un sueño superficial y del que despierta con mucha facilidad presentando frecuentes despertares lo que facilita que demande alimentos frecuentemente para asegurar las necesidades nutritivas. Posteriormente estos despertares van espaciándose, aunque hay muchas diferencias de unos niños a otros. Es habitual que haya despertares nocturnos hasta los 3-5 años de edad.

La decisión de dormir con sus hijos/hijas o no, deber ser una opción de los padres, que estará determinada por la cultura y los deseos de cada familia. Debemos dar información para que las familias que decidan practicar el colecho, lo hagan de una forma segura para sus bebés.

El colecho es seguro si se cumplen los siguientes requisitos:

  • Recién nacido a término y sin problemas graves de salud
  • El lactante es alimentado al pecho de manera exclusiva y a demanda
  • Ninguno de los progenitores que compartan cama con el bebé fuma
  • Ninguno de los adultos que compartan cama con el bebé ha consumido alguna bebida alcohólica, drogas o medicamentos que provoquen un sueño más profundo del habitual
  • Ninguno de los progenitores que compartan cama con el bebé tiene obesidad mórbida
  • Todos los adultos que comparten cama con el bebé saben que el bebé comparte cama con ellos
  • El bebé duerme siempre acostado boca arriba. Si duerme de lado o boca abajo aumento el riesgo de muerte súbita del lactante
  • La cabeza del bebé no está tapada
  • La superficie para dormir es firme y no hay en ella edredones pesados, mantas eléctricas, almohadones, peluches, cordones ni otros elementos que puedan impedir respirar al lactante
  • La cama donde duerme no tiene espacios por donde el bebé pueda caer o donde quedar atrapado
  • La temperatura de la habitación no es mayor de 20º y el bebé no está sobrearropado

Se debe evitar siempre:

  • Dormir con el lactante en brazos, en un sofá o en una silla
  • Dormir con hermanos, personas que no son su padre o madre y animales domésticos
  • Que el bebé permanezca sólo en la cama de los adultos, en un sofá o en un sillón

Para más información:
Documento informativo de Unicef
Guía de Práctica Clínica

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http://aelama.org/foro/preguntas-frecuentes#pregunta-13

14. ¿Necesita mi hijo chupete?

Manuela Peña Caballero, 2019

El chupete y la succión no nutritiva que permite, tiene en los recién nacidos efecto calmante, les relaja y les ayuda a conciliar el sueño. Sin embargo, su uso en los primeros días de vida, puede interferir en el establecimiento de la lactancia materna.

Por un lado, porque pueden sufrir “confusión de pezón” (chupan el pecho igual que lo hacen con el chupete) y esto puede originar complicaciones como reducción en el volumen de leche por una estimulación insuficiente del pecho, esto hará que se muestre irritable, llore más....Por otro lado, el uso del chupete en los primeros días por su efecto calmante puede hacer que se aumente el tiempo entre las tomas, disminuir la frecuencia de las mismas y de esta manera interferir también con el establecimiento de la lactancia materna.

Es importante recordar que la madre produce leche a través de varios mecanismos: cuando el bebé vacía los pechos y cuando el bebé succiona del pecho, aunque no sea para comer, estas pequeñas tomas "no nutritivas" son un estímulo excelente para asegurar una adecuada producción de leche. En el bebe que usa el chupete por períodos prolongados es difícil poder identificar sus señales de hambre o inquietud.

Así pues, en las primeras semanas (aproximadamente las cuatro primeras, sobre todo) no se debe ofrecer chupete, es preferible una lactancia sin restricciones y atender a sus señales de hambre, ya que una estimulación frecuente del pecho es fundamental para que la leche se produzca en estos primeros días. El uso del chupete en los primeros días o semanas puede ser la causa de grietas y dolor en el pezón e incluso, de falta de ganancia de peso.

Por estos motivos en estos primeros días el uso el chupete debería evitarse o ser usado puntualmente en ausencia de la madre.

Pasadas estas primeras semanas, cuando la lactancia materna esté bien establecida y el niño haya adquirido una técnica de amamantamiento adecuada, cuando madre e hijo ya han desarrollado técnicas de agarre efectivas, el uso del chupete puede tener efecto protector en el síndrome de la muerte súbita del lactante, especialmente cuando se usa en los períodos de sueño.

Recuerda, la lactancia materna debe estar bien instaurada antes de introducir el chupete.

Más información en este documento del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (2011)

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15. ¿Hasta cuándo es bueno que mame mi hijo? ¿Cuándo hay que destetarlo?

Manuela Peña Caballero, 2019

En la actualidad la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recomiendan mantener la lactancia hasta los dos años o más. Los estudios en nuestra especie señalan que el destete fisiológico en la especie humana sucede entre los dos años y medio y los siete años.

Contrariamente a lo que se creía clásicamente, la leche en etapas avanzadas de la lactancia es nutricional y biológicamente muy rica. La glándula mamaria se vuelve más eficaz con el paso del tiempo, y produce la cantidad de leche que requiere el niño, de manera que pasados los seis meses un niño que haga cuatro tomas de pecho, no precisará ningún suplemento lácteo.

Los cambios que se producen en la leche, al avanzar la lactancia no hacen que esta pierda propiedades, además de mantener su valor calórico, su composición en nutrientes como proteínas, vitaminas y otros micronutrientes (hierro, calcio, vitaminas) la hacen un alimento ideal para los niños. Especialmente importante en aquellas etapas en que se niegan a comer por algún proceso de enfermedad y mantienen o incrementan la alimentación al pecho. Conviene recordar que el sistema inmunológico de los niños (“las defensas frente a infecciones”) tarda entre dos y seis años en madurar y que la leche materna tiene un efecto protector frente a las infecciones de la primera infancia.

Las ventajas de mantener más tiempo la lactancia materna no sólo se observan a corto plazo, sino años después del destete. Se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil) y disminución de la prevalencia a de enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades relacionadas como la obesidad de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1) entre otros aspectos beneficiosos relacionados con la lactancia en niños mayores. Además, en los últimos años han aparecido muchos estudios acerca de la influencia de la lactancia en el lactante mayor sobre el neurodesarrollo y diversos aspectos psicológicos. De la misma manera, en las madres se describen efectos beneficiosos a mayor duración de la lactancia materna como menor riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama, cáncer de ovario, hipertensión e infarto de miocardio.

Así pues, podemos decir que el destete no tiene fecha, la lactancia materna puede y debe prolongarse, tanto tiempo como madre e hijo deseen siendo beneficiosa para ambos.

El amamantamiento es un acto personal entre madres e hijos. El destete debe producirse de forma natural, de mutuo acuerdo entre madre e hijo, negociando con el hijo si fuera necesario cuando la madre desee o necesite destetar a su bebé. El destete no es solo un cambio en la dieta, sino un proceso emocional, de separación de manera que un destete forzoso es emocionalmente traumático para el bebé pues supone separarlo abruptamente su principal fuente de experiencias emocionales satisfactorias.

El destete natural no tiene fecha, sino que es algo gradual, muy paulatino y extendido en el tiempo, que no traiga sentimientos de pérdida ni tristeza ni a madre ni a hijo.

Más información en:
este documento del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (2015)


Tríptico informativo del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría

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16. Rechazo del pecho. Huelga de lactancia

Manuela Peña Caballero, 2019

En ocasiones los bebés pueden negarse de forma abrupta a mamar, este rechazo del pecho pone en peligro la lactancia materna exclusiva y si se mantiene en el tiempo, puede ser causa del destete. Sin embargo, estas “huelgas de lactancia” son diferentes al destete fisiológico de los niños que se produce de forma gradual y prolongada en el tiempo. La huelga de lactancia es un proceso puntual debido siempre a alguna causa subyacente, que es importante investigar, ya que su conocimiento nos permitirá solucionarlo.

Tras el parto los recién nacidos son capaces de encontrar el pecho de su madre y hacer una toma espontánea en las primeras dos horas tras el parto, después de esta primera toma, se quedan adormilados durante horas, a veces 8-10 horas y apenas maman; esto es normal. Si en este tiempo se intenta poner al niño al pecho, probablemente no lo cogerá. Esto es un "falso rechazo". Hay que intentar despertarle con caricias y besos y ponerlo en contacto piel con piel, de esta forma, cuando se despierte tendrá el pecho a su alcance. En los primeros días, el rechazo al pecho puede ser debido a maniobras que desencadenan aversión al estímulo oral en el neonato, como ocurre en aquellos a los que se les ha alimentado transitoriamente con sondas nasogástricas o han precisado aspiraciones de la vía aérea al nacimiento.

En los primeros meses, los principales motivos de rechazo a la lactancia están relacionados con que el bebe se encuentra incómodo o alterado y por este motivo se niega a mamar: dolor (puntos de apoyo dolorosos por hematoma en la cabeza tras el parto), obstrucción nasal, fractura de clavícula...Más adelante, el inicio de la dentición, dolor de oídos o lactantes que se distraen fácilmente mientras lactan, también pueden ser causa de rechazo transitorio del pecho.

Es ocasiones, estas huelgas de lactancia están relacionadas con la propia madre, postura inadecuada que dificulte el agarre, pecho con producción excesiva que el bebé encuentra muy duro, una mastitis (condiciona un cambio en el sabor de la leche que será más salada). Los cambios en los horarios y en las rutinas de madre e hijo que ocurren por diferentes circunstancias como la reincorporación al trabajo, obras en casa, mudanzas, viajes, visitas inesperadas, inicio de la guardería...pueden ser factores que produzcan estas huelgas de lactancia. Cuando la madre está embarazada o tiene la regla, puede variar el sabor de la leche, los cambios en el olor de la madre, por el empleo de nuevos jabones, perfumes, desodorantes, por sudor excesivo...también son factores que pueden estar en el origen del rechazo brusco del pecho de un lactante hasta entonces amamantado.

Es importante recordar que las “huelgas de lactancia” son transitorias y en la mayoría de los casos se deben a causas, que si identificamos pueden ser solucionadas y permitirán la continuación satisfactoria de la lactancia.

Las estrategias para restablecer la lactancia materna tras una huelga o rechazo incluyen retomar hábitos que vuelvan a hacer placentero la lactancia para el bebe como intensificar el contacto piel con piel, mantener la producción de leche durante estos períodos (manteniendo las extracciones, si hace falta usando sacaleches o manualmente), retomar la diada madre-hijo. No es adecuado forzar a un bebe a mamar.

Las claves para superar el rechazo a la lactancia materna son la paciencia y restablecer las sensaciones placenteras y amorosas de la lactancia materna en madre e hijo.

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17. Llanto, cólico del lactante

Marta Díaz Gómez, 2019

¿Por qué lloran los bebés?

Hasta que se desarrolla el lenguaje, el llanto es la única forma de comunicación de los bebés, le permite atraer la atención de sus cuidadores y asegurar la supervivencia.

El llanto generalmente indica que alguna de las necesidades básicas del bebé (protección, calor, alimento) no se encuentra satisfecha. No siempre es una señal de hambre. El llanto también puede obedecer a una excesiva estimulación del bebé, a la ingesta de cafeína a través de la leche materna o cambios constantes en la rutina diaria.

El llanto intenso y prolongado en menores de 3 meses puede indicar que el niño sufre “cólicos del lactante”. Otras causas menos frecuentes de llanto intenso, inconsolable son: otitis, infecciones urinarias, reflujo gastroesofágico, intolerancia a las proteínas de leche de vaca, invaginación intestinal, traumatismos...

¿Qué son los cólicos del lactante?

Los cólicos del lactante son episodios de llanto intenso de al menos 3 horas de duración, en los que el niño encoge las piernas sobre el abdomen, cierra los puños, tiene la cara enrojecida y con expresión de dolor. Estos episodios se presentan a partir de los 15 días de vida, por la tarde-noche, tres o más días a la semana, durante al menos tres semanas, en un lactante por lo demás sano. Los cólicos desaparecen hacia los 3-4 meses de edad. Se ha relacionado con inmadurez del aparato digestivo que condiciona una hipermotilidad intestinal. También puede ser una manifestación de intolerancia a las proteínas de leche de vaca.

¿Qué se recomienda hacer cuando el bebé llora?

Se debe responder precozmente al llanto y tomar al bebé en brazos o llevarlo en una mochila porta-bebés, buscando la posición en la que se encuentre más tranquilo. Esta medida es eficaz y no malcría al niño. Un suave masaje en el abdomen o mecerlo suavemente, también puede ayudar.

Si el llanto del bebé pone muy nervioso a uno de los padres, es preferible que intente calmarlo el que esté más relajado.

Se puede calmar al niño ofreciéndole el pecho. Hay que comprobar que la técnica de lactancia sea correcta, especialmente asegurarse de que el bebé vacíe bien un pecho antes de cambiarlo al otro. La leche del principio de la toma es más rica en lactosa, por ello, si se acorta la duración de la toma en cada pecho, el niño ingiere un exceso de lactosa y puede ocurrir que no consiga digerirla bien y presente gases, distensión abdominal y llanto.

Se recomendará a la madre que no consuma bebidas con cafeína. Si el llanto es intenso, inconsolable y se acompaña de otros síntomas debe consultar con su pediatra, ya que puede obedecer a alguna enfermedad que requiera tratamiento médico. Los casos que se deben a una intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, mejoran rápidamente retirando los lácteos de la dieta de la madre.

Lo que no se debe hacer cuando el bebé llora

No se debe sacudir al bebé, ya que empeora la situación y puede lesionarlo gravemente.

Si el niño no está enfermo, no hay que administrarle ningún medicamento. Tampoco probióticos, infusiones ni productos homeopáticos, que no son eficaces y pueden tener efectos adversos para la salud.

Puedes consultar más información en este artículo de enfamilia.aeped.es

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18. Los baches de lactancia, la “crisis de los tres meses”.

Marta Díaz Gómez, 2019

¿Qué son los baches de lactancia?

Los baches o crisis de lactancia son episodios transitorios en los que hay mayor demanda de leche por parte del lactante, que pide el pecho a todas horas, está más inquieto e irritable, llora a menudo y parecer insaciable. Coincidiendo con estos episodios de aumento de la demanda del bebé, suele ocurrir que la madre se nota los pechos menos llenos e interpreta que no tiene suficiente leche.

Generalmente estos episodios se deben a que el niño está pasando por un periodo de crecimiento rápido que condiciona una mayor demanda de leche, por eso se llaman también "crisis de crecimiento"

Se suelen presentar en la misma época en la mayoría de los niños: a las 3 semanas, al mes y medio y a los 3 meses de vida (la crisis de los 3 meses)

¿Qué se recomienda hacer en los baches de lactancia?

Hay que intentar adaptarse al bebé, si pide más pecho es porque necesita comer más. Se le debe poner al pecho con mayor frecuencia para aumentar la producción de leche y adecuarla a las necesidades del niño.

Lo que no se debe hacer en los baches de lactancia

No se deben ofrecer biberones. Si en lugar de poner al niño al pecho con mayor frecuencia se le empiezan a dar biberones, disminuye la producción de leche y la situación empeora.

Puedes consultar más información en este artículo de enfamilia.aeped.es

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19. Mi hijo me muerde, ¿qué debo hacer?

Marta Díaz Gómez, 2019

Los niños pueden morder por diferentes razones: molestias de la dentición, incomodidad, descubrir para qué sirven los dientes, etc. En algunos casos se trata de mordiscos involuntarios al final de la toma, antes de soltarse, cuando el niño se duerme y cierra la boca de manera brusca. Sea cual sea el motivo, se trata de algo molesto y doloroso que hay que intentar evitar.

Que se recomienda hacer si el niño muerde el pecho

Hay que hacerle entender que duele y que si sigue haciéndolo no podrá continuar tomando el pecho. Esto se puede conseguir de la siguiente forma:

  • Decir ¡No! de manera seca y clara.
  • Para reforzar el mensaje y ayudar al niño a comprender que no debe morder el pecho, la madre tiene que poner una expresión muy seria mirando al niño a la cara.
  • Quitarle el pecho de la boca, pero seguir con el niño en brazos y decirle de manera tranquila que si sigue mordiendo no le ofrecerá más el pecho. Algunos bebés se asustan y lloran si el ¡no! es demasiado seco y la cara muy seria, en ese caso se le puede abrazar para consolar lo pero sin darle el pecho de manera inmediata.
  • Después se le ofrecerá de nuevo el pecho, diciéndole “no me muerdas”.

También se le puede pedir que bese el pezón o acaricie el pecho que ha mordido, para ayudarle a entender que eso duele y tiene que consolar a su mamá.

Puede ser necesario repetir este procedimiento varias veces, para que el niño deje de morder. Si a pesar de todo sigue mordiendo, se recomienda que lo separe del pecho, lo deje en un sitio seguro y salga de su campo de visión durante unos minutos. Antes de ofrecerle de nuevo el pecho debe avisarle: “si muerdes, no hay teta”

Si el niño muerde al final de la toma, se puede meter el dedo en su boca para retirar el pecho antes de que se duerma, evitando que al cerrar la boca lo muerda de forma involuntaria.

Durante la toma se recomienda hablar con el niño, jugar, mantener el contacto visual, ya que muchos mordiscos se producen por un reclamo de atención.

Si tiene molestias en la boca por la dentición se le pueden ofrecer juguetes fríos para que los muerda y le calmen.

Lo que no se debe hacer cuando el niño muerde el pecho

No hay que reírse o que el niño interprete que se trata de un juego, pues en ese caso continuará mordiendo, ya que creerá que se trata de algo divertido, que hace reír y será más difícil que deje de morder.

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20. Tengo el pezón plano o invertido, ¿podré dar de mamar?

Marta Costa Romero, 2019

La presencia de un pezón plano o invertido a priori puede ser entendida como un impedimento para tener una adecuada lactancia, pero no es del todo cierto, ya que con un poco de ayuda durante los primeros días se puede llegar a tener una lactancia exitosa.

Ambos casos son variantes anatómicas en las que el pezón apenas cambia su configuración a pesar de la estimulación, lo que dificulta el agarre del niño. En la mayoría de las ocasiones se trata de pezones planos pero elásticos, que pueden estirarse al agarrarlos con los dedos y tirar un poco hacia afuera. El pezón realmente invertido (retráctil) tiene en estado de reposo forma de ombligo y se hunde dentro de la areola cuando se estimula. Para conseguir una ad

Para conseguir una adecuada lactancia es importante un asesoramiento precoz tras el nacimiento. Es muy importante conseguir un buen agarre desde el principio, para evitar dolor y grietas en los pezones. Por ello, es recomendable el contacto piel con piel inmediatamente tras el nacimiento y después, el mayor número de horas al día. Con ello se pretende favorecer un agarre espontáneo por parte del bebé, lo que también se puede facilitar si se ofrece al niño el pecho en la posición de crianza biológica.

Se pueden usar otras posturas que permitan al niño abrir bien la boca para abarcar más tejido areolar. En algunos casos, se puede conseguir si la madre pinza ligeramente la areola en la parte superior e inferior, sin interferir en el agarre, para favorecer la protrusión del pezón y el enganche del bebé.

Otras opciones son estimular el pezón de forma manual o con sacaleches, justo antes de la toma, para que el pezón protruya. También se puede exprimir manualmente algo de leche. En ocasiones se aconseja el uso de una pezonera, pero se debe recordar que es importante intentar retirarlas en el momento en el que el niño se enganche y el pezón protruya para favorecer la succión directamente de pecho.

También se han diseñado dispositivos para sacar el pezón, por medio del vacío, que pueden utilizarse en algunos casos si bien pueden ser molestos e incluso dañar la piel del pezón.

Es importante no ofrecer tetinas, biberones y otros utensilios que puedan interferir con el aprendizaje del bebé.

En caso de que el agarre sea imposible se debe sacar la leche del pecho, de forma manual o con sacaleches y ofrecérsela al niño de la forma que se desee.

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21. Me duele mucho el pecho, tengo una zona roja y dura.
Ingurgitación, inflamación, mastitis.

Marta Costa Romero, 2019

A lo largo de la lactancia pueden sucederse afecciones del pecho que pueden dificultar la lactancia e incluso abocar a un destete precoz no deseado.

Ingurgitación

Normalmente tiene lugar entre el 2 y 4 día postparto. Se relaciona con edema local, aumento de la vascularización y el inicio de la producción de leche. Las mamas aparecen aumentadas de tamaño, globulosas duras y calientes. Las madres refieren tensión importante e incluso dolor. En ocasiones el niño es incapaz de succionar por la gran tensión que tiene el pecho.

La prevención se basa en la extracción frecuente de leche evitando interferencias con chupetes o biberones.

Una vez establecida la ingurgitación, el tratamiento pasa por extraer la leche y calmar el dolor. Para favorecer el agarre del niño, se puede extraer un poco de leche para ablandar el pecho y que resulte más fácil al niño engancharse al pecho. Se puede extraer con sacaleches o bien de forma manual. Para el dolor se puede tomar ibuprofeno o paracetamol sin problema. La aplicación de frío local (compresas de gel frío o bolsas de hielo o verduras congeladas) entre las tomas alivia el dolor por su efecto vasoconstrictor y antiinflamatorio. En ocasiones puede ser de utilidad realizar la presión inversa suavizante (PES) para facilitar el drenaje linfático y reducir el edema. Para ello se deben colocar los dedos a los lados del pezón y presionar de forma mantenida unos 2-3 minutos. Se girarán los dedos y se repetirá la presión hasta conseguir que la mama quede más blanda y el niño pueda agarrarse al pecho.

La ingurgitación suele limitarse a los primeros días de vida del bebe, pero puede repetirse de forma más leve si hay separación momentánea de madre y lactante o si el lactante mama menos por enfermedad o al dormir más horas por la noche.

Obstrucción

En muchos casos no se sabe por qué se produce la obstrucción de un conducto galactóforo. Se baraja que puede ser por la creación de biofilms por bacterias que taponan el conducto, por malformaciones o quistes que comprimen un conducto o, lo que es más frecuente, por un mal drenaje de una zona del pecho. Esto suele ser secundario a un enganche incorrecto, a una movilidad lingual reducida por un frenillo sublingual corto, por ejemplo, al uso de sujetadores o ropas muy ajustadas o a una excesiva separación entre tomas.

La obstrucción se manifiesta como un bulto bien delimitado del pecho duro, dolorosa y en ocasiones caliente. La zona más habitual es el cuadrante superior más cercano a la axila. Aunque no es lo habitual puede acompañase de malestar y febrícula.

El tratamiento es similar al de la ingurgitación: tratar de extraer la leche retenida. Se pude masajear la zona durante unos minutos con movimientos circulares y hacia el pezón y ofrecer el pecho de forma frecuente. Durante la toma se debe masajear el bulto hacia el pezón para favorecer la salida de la leche. Para favorecer el drenaje se puede colocar al niño con la barbilla dirigida hacia la zona dolorosa, ya que es la zona bajo la barbilla la que se drena de forma más adecuada en las tomas.

Si el niño no vaciase el pecho se debería extraer el resto de leche con un sacaleches.

Mastitis

Es la Inflamación de uno o varios lóbulos de la glándula mamaria, acompañada o no de infección. Generalmente, es unilateral con 3%-12% de afectación bilateral. Su incidencia está alrededor del 10% de las mujeres lactantes. Suele ocurrir en los tres primeros meses, especialmente entre la segunda y la tercera semana posparto.

Cuando existe una retención de leche mantenida las sustancias proinflamatorias y elementos celulares activados que existen en la leche pueden desencadenar una respuesta inflamatoria dando lugar a una mastitis no infecciosa. Si posteriomente aparece el sobrecrecimiento bacteriano se produce una mastitis infecciosa.

Los síntomas son dolor mamario y calor, rubor y eritema sobre la zona. Normalmente asocia un cuadro sistémico de intensidad variable que recuerda a una gripe: fiebre, dolores musculares, escalofríos... Normalmente no es necesario hacer cultivo de la leche para diagnosticar la mastitis. Estos se reservan para cuadros de mala evolución o excesivamente graves.

El tratamiento se basa en tres pilares igual de importantes

  1. Extracción de la leche: La extracción frecuente y efectiva de la leche es fundamental para tratar la mastitis. Para ello se pondrá al bebe con mucha frecuencia orientando la barbilla del niño hacia la zona afecta. Es importante recordar que la leche del pecho enfermo no es mala para el niño, pero puede tener un sabor algo más salado y ser rechazada por el lactante. Si esto sucede se debe extraer la leche de forma manual o con sacaleches. Es fundamental que no se suspenda la lactancia ya que empeoraría el cuadro.
  2. Tratamiento médico: antiinflamatorio: las mastitis suelen ser dolorosas por lo que debe recomendarse tratamiento con antiinflamatorios como ibuprofeno. El tratamiento antibiótico se recomienda si persisten los síntomas más de 24 horas, ante síntomas graves o si empeoran pese a haber aplicado las medidas generales descritas. En casos graves, refractarios o con limitaciones en el descanso, puede precisarse antibioterapia intravenosa. El tratamiento oral cefalexina o cefadroxilo, o en su caso, cloxacilina durante 10-14 días. Si la madre es alérgica a los betalactámicos puede emplearse la clindamicina.
  3. Mantenimiento del estado general: la madre debe descansar, hidratarse y alimentarse bien.

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22. Deporte y lactancia.

Marta Costa Romero, 2019

No hay ningún problema en la práctica de deporte durante la lactancia. Las madres lactantes únicamente deben tener la precaución de hidratase de forma adecuada. Conviene además seguir una dieta pobre en grasas (menos del 30% del total de calorías en forma de grasa) y rica en hidratos de carbono complejos (hasta un 55-59% de las calorías) para mantener los depósitos de azúcares que son la principal fuente de energía para la actividad física. Se deben evitar deportes de contacto en los que haya riesgo de golpear el pecho.

Por lo general, no se produce ningún cambio en la actitud de los bebés hacia el pecho materno después de que la madre haya hecho ejercicio, por lo que no es necesario esperar ningún tiempo específico tras el ejercicio para amamantar. Algunos bebés pueden rechazar el pecho, pero no por el ácido láctico, sino por el sabor salado del pecho debido al sudor. Así que lo más recomendable es tomar una ducha o lavar el pecho antes de ofrecérselo al bebé.

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23. Conservación y uso de la leche materna extraída

Marta Gómez Fernández-Vegue, 2019

La leche materna extraída (tanto de forma manual como con sacaleches) puede guardarse para su posterior utilización, conservando la gran mayoría de sus propiedades. Por ello, sus nutrientes son equiparables a los obtenidos mediante lactancia directa, siendo una forma óptima de alimentación para lactantes y superior a la alimentación con fórmula cuando no sea posible la lactancia directa.

Preparación para la extracción

Ya sea de forma manual o con sacaleches, antes de realizar una extracción de leche materna se recomienda lavarse bien las manos con agua y jabón (o con un limpiador sin agua si no están visiblemente sucias).

No es necesario lavar los pechos o los pezones antes de la extracción, ni desechar las primeras gotas de leche que se obtengan.

Tipo de envase

Pueden usarse envases de vidrio o de plástico duro especial para uso alimentario (polipropileno -5PP-), evitándose aquellos de polietileno, plásticos que contengan bisfenol A (BPA) o con los números 3 o 7 impresos en el envase. Es importante que sean recipientes con boca ancha (para poder ser limpiados adecuadamente) y en el caso de recipientes de vidrio que la tapa no contenga óxido.

También se pueden usar bolsas de congelación de polipropileno, tanto específicas para leche materna como no específicas, pero se deberá tener especial cuidado que no se puedan pinchar o romper dentro del congelador. Por ello mejor usar bolsas resistentes, bien selladas y preferentemente almacenadas dentro de un recipiente rígido para evitar posibles roturas.

Limpieza de los envases

Es necesario limpiar los recipientes antes de cada uso, con agua caliente y jabón (o en el lavavajillas), no siendo necesaria su esterilización. Si no se dispone de jabón, entonces se recomienda sumergirlos en agua hirviendo.

Recomendaciones

  • Si no se va a usar inmediatamente, enfríe la leche en el frigorífico tras su extracción.
  • Si no se va a usar en las siguientes 24-48 horas, congele la leche.
  • Etiquete la leche con su fecha de almacenamiento, especialmente al congelarla.
  • Es mejor congelar en pequeñas cantidades (60 ml o menos) para luego descongelar sólo la que el bebé vaya a tomar en ese momento.
  • Se puede mezclar leche de varias extracciones, pero es necesario que la leche se haya enfriado previamente y que la cantidad a añadir no sea superior a la ya congelada (para no derretir su capa superior).
  • Mejor utilizar los estantes al fondo del frigorífico o congelador, para que la temperatura sea más estable (los alimentos en la puerta del frigorífico sufren más variaciones de temperatura).

Tiempo de almacenamiento

Tabla de conservación de leche materna congelada

Utilización de la leche

  • Siempre es mejor utilizar leche fresca (si se dispone) que leche descongelada.
  • Para descongelar la leche se puede:
    1. Poner en el frigorífico varias horas antes de su uso (preferible)
    2. Ponerla con su recipiente bajo un chorro de agua caliente
    3. Poner el recipiente a descongelar en otro recipiente con agua caliente
  • No hace falta calentar la leche, se puede tomar a temperatura ambiente o tibia.
  • No la caliente directamente al fuego, “baño maría” o microondas. No hervir.
  • Se puede volver a refrigerar durante un máximo de 24 horas si no se ha ofrecido al bebé.

Olor rancio al descongelar la leche

En ocasiones puede aparecer un olor rancio, debido a la acción de una enzima presente en la leche (lipasa), que degrada las grasas. Una vez que aparece no se puede hacer nada para quitarlo. No es perjudicial para el bebé y la puede tomar sin problemas, aunque habitualmente los bebés la rechazan por su sabor.

Para prevenir que ocurra es útil enfriarla y congelarla rápidamente tras la extracción. En madres con alta concentración de lipasa puede ser necesario escaldar la leche (calentar hasta que se forman burbujas o ligera espuma en los bordes) y luego enfriar y congelar.

Bibliografía

  1. Eglash, A., Simon, L., & Academy of Breastfeeding Medicine. (2017). ABM clinical protocol# 8: human milk storage information for home use for full-term infants, Revised 2017. Breastfeeding Medicine, 12(7), 390-395.
  2. Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre lactancia materna. Guía de Práctica Clínica sobre Lactancia Materna [Internet]. Vitoria: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; 2017. Available from: http://www.guiasalud.es/egpc/lactancia/completa/index.html

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24. Derechos laborales, maternidad y lactancia

Marta Gómez Fernández-Vegue, 2019

La legislación española contempla diversas medidas de apoyo a las familias, que puedan facilitar la conciliación de los derechos laborales con el cuidado del nuevo miembro de la familia. Aquí reflejamos los derechos mínimos dentro del territorio español, pero estas condiciones pueden verse mejoradas en diferentes Comunidades Autónomas o convenios colectivos de trabajadores.

1. Permisos retribuidos:

  1. Prestación por maternidad. Se contemplan 16 semanas ininterrumpidas de permiso tras la fecha de parto, adopción, tutela o acogimiento. Las 12 primeras semanas son un derecho exclusivamente de la madre, pero las 4 semanas restantes se puede elegir repartirlas entre cualquiera de los dos progenitores (hasta que en 2021 se equiparen los permisos de paternidad y maternidad y dejen de ser transferibles). Para obtenerla es necesario estar dada de alta en la Seguridad Social y cumplir los requisitos mínimos de cotización previos. Durante este período se cobra el 100% de la base reguladora a cargo del INSS. Esta prestación (y la de paternidad) están exentas de pagar IRPF. Existen supuestos especiales que matizan este derecho:
    1. Aumento por necesidades especiales: se puede aumentar este derecho 2 semanas más en caso de parto, adopción o acogimiento múltiple; o discapacidad del niño nacido, acogido o adoptado.
    2. En caso de parto prematuro o de hospitalización del recién nacido durante más de 7 días se puede ampliar el permiso hasta un máximo de 13 semanas más.
    3. Se mantiene el derecho a la prestación íntegra, aunque el bebé fallezca al nacer o durante el período de permiso, siempre que el embarazo haya durado un mínimo de 180 días.
  2. Permiso por paternidad. Se ha aprobado la equiparación del permiso de maternidad con el de paternidad, el cual será igual al maternal (16 semanas) a partir de 2021. Desde abril de 2019 el otro progenitor distinto de la madre biológica tiene derecho a 8 semanas de permiso (2 de ellas obligatorias), y la previsión es que se amplíe progresivamente a 12 semanas en 2020 (4 obligatorias) y a 16 semanas en 2021 (6 obligatorias). Fuera del período obligatorio (que ha de disfrutarse inmediatamente después del parto o adopción) el resto de semanas se pueden disfrutar a lo largo del primer año del bebé, coincidan o no con el permiso maternal.
    En caso de parto múltiple, se puede ampliar el permiso en 2 días más por hijo. Una opción a considerar es que las semanas no obligatorias se pueden disfrutar a tiempo parcial (con jornada reducida, pero cobrando el 100%), lo que permite disfrutar del permiso durante más tiempo, hasta que se cumpla el tiempo total al que se tiene derecho.
  3. Permiso por lactancia. Es un derecho que puede disfrutar uno de los dos progenitores, hasta los 9 meses de vida del bebé (12 meses en caso de funcionarios), independientemente del tipo de lactancia recibida, o si se trata de un nacimiento o adopción. Consiste en el derecho de ausentarse 1 hora al día en medio de la jornada (30 minutos si es al inicio o al final de ésta), que se pueden ampliar de forma proporcional al número de niños en caso de partos o adopciones múltiples. También se contempla poder solicitarlo de forma acumulada, de forma que se puede disfrutar como días enteros con el sueldo del 100%, hasta que se extinga el tiempo al que se tiene derecho. Muchas familias lo utilizan para “prolongar” durante unas semanas el permiso maternal.
  4. Vacaciones. Se sigue generando derecho a vacaciones a pesar de estar de permiso maternal o paternal, y éstas se pueden disfrutar de forma consecutiva al resto de permisos (incluso las que quedaran pendientes del año anterior y no hubiera habido posibilidad de disfrutar). De este modo, se podría sumar un mes más de tiempo para el cuidado del bebé disfrutando el 100% del sueldo.

2. Reducción de la jornada laboral:

En el caso de los menores de 12 años se puede solicitar una reducción de la jornada laboral con la disminución proporcional del sueldo. Es un derecho individual, por lo que lo pueden solicitar ambos progenitores si así lo desean (aunque si ambos padres trabajan en la misma empresa ésta podría negarse a concederlo a ambos en el mismo horario). Se puede reducir entre 1⁄8 y 1⁄2 de la jornada, y será el trabajador el que decida las horas y el período de disfrute del permiso, llegando a un acuerdo previo con la empresa.

3. Excedencia:

De manera individual se puede solicitar un permiso sin sueldo, de hasta 3 años por hijo (contando desde el día del nacimiento o de la resolución judicial en caso de adopción). El nacimiento de un nuevo hijo pone fin a la excedencia anterior. Este permiso se puede disfrutar de forma continua o fraccionada, y el tiempo que se está de excedencia sigue computando a efectos de antigüedad. En el caso de que ambos progenitores trabajen en la misma empresa se podrá limitar el disfrute simultáneo de este derecho por motivos justificados.

4. Riesgo para el embarazo o lactancia:

En el caso de sospecha de que existan procedimientos o condiciones de trabajo que pongan en riesgo el embarazo o la lactancia se podrá pedir una valoración del puesto de trabajo al servicio de prevención de riesgos laborales. Si se constata el riesgo es obligación de la empresa suprimir aquellas situaciones de riesgo, o en caso de que esto no sea posible, reubicar a la trabajadora en otro puesto equivalente sin riesgo. Si tampoco es posible, podrá cambiarla a otro puesto no equivalente, pero manteniendo el sueldo. Si no existiera ningún puesto compatible, entonces se pasaría a la suspensión del contrato por riesgo de embarazo o lactancia, con el 100% del sueldo hasta que finalice el embarazo o (en el caso de la lactancia) el bebé cumpla los 9 meses de edad.

5. Garantías frente al despido:

Se considera nulo el despido de un trabajador que se encuentre ejerciendo sus derechos en relación al embarazo, parto o lactancia, a no ser que el despido sea procedente por otros motivos diferentes a los mencionados.

Puedes consultar más información en:
Folleto: Tener un hijo
Guía jurídica de lactancia de la mama d'Elx

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25. Yodo y lactancia materna

Marta Gómez Fernández-Vegue, 2019

Durante la lactancia aumentan los requerimientos nutricionales de la madre lactante, tanto a nivel de calorías como de macro y micronutrientes. Estas necesidades extra se pueden cubrir con los alimentos que ingiere la madre, no siendo necesario ningún suplemento multivitamínico de forma sistemática para todas las madres lactantes.

El único elemento con el que existe controversia es el yodo. El yodo es un micronutriente fundamental para el correcto funcionamiento del tiroides y un déficit de yodo importante durante los primeros meses de vida podría causar problemas a medio y largo plazo en el desarrollo cognitivo del bebé. Las necesidades de yodo en las mujeres lactantes son casi el doble respecto a las de un adulto sano, ya que se necesita yodo para el tiroides materno y para el del lactante.

¿Cómo sabemos si estamos en riesgo de tener déficit de yodo?

Según la región geográfica y el tipo de dieta que sigamos, la ingesta de yodo puede variar ampliamente. España ha sido un país en el que (especialmente en regiones del interior, con menos acceso a pescado) tradicionalmente ha existido un déficit leve-moderado de yodo en ciertas regiones y sectores de la población.

Gracias a medidas de salud pública, como la yodación de la sal (y el fomento de uso de la sal yodada) y especialmente la yodación de los piensos del ganado vacuno, hoy en día recientes estudios epidemiológicos apuntan a que no existe déficit de yodo en la población general (Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio).

En mujeres gestantes y lactantes se considera una ingesta adecuada si se consumen al menos 3 raciones de lácteos diarias (1 ración = vaso de leche / 2 yogures / 80 g queso fresco o 40 g queso curado) y 2 gramos diarios de sal yodada.

¿Y si no puedo asegurar el consumo de estos alimentos durante la lactancia?

En ese caso se recomienda, de forma individualizada, suplementar con 150-200 mcg de yodo diarios en función de los aportes de la dieta.

¿Existe controversia respecto a la suplementación con yodo?

Sí, es un tema en el que aún no se ha llegado al pleno consenso científico, ya que existe una dificultad ética para realizar ensayos clínicos en zonas yododeficientes. Por otro lado, el beneficio / riesgo es tan limitado en zonas yodosuficientes que es difícil demostrar una clara ventaja o riesgo en su administración.

Hay autores ( Asociación Española de Pediatría / Grupo de Trabajo de Trastornos relacionados con la Deficiencia de Yodo y Disfunción Tiroidea de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición ) que recomiendan de forma sistemática en el momento actual la suplementación con 200 mcg de yodo a todas las madres lactantes y mientras dure la lactancia.

Hay otros autores ( Previnfad - AEPap - PAPPS / Grupo de trabajo de Salud Pública del País Vasco y de Valencia ) que consideran que no existen pruebas de calidad suficiente para determinar el balance entre los beneficios y los riesgos del suplemento farmacológico de yodo durante la gestación y la lactancia y sugieren que no se realice esta intervención de forma sistemática (sí a las que están en riesgo por baja ingesta), a la espera de nuevos estudios que arrojen luz sobre el asunto, se prefiere primar el principio de precaución.

La última revisión Cochrane sobre suplementación de yodo en embarazo y lactancia tampoco ha llegado a esclarecer el tema.

¿Y en el caso de que haya gemelos o una lactancia en tándem?

No hay que aumentar los suplementos en caso de tomarlos, las recomendaciones son iguales que para una madre lactante de un sólo bebé.

¿Y si durante la lactancia se queda embarazada de un nuevo bebé y mantiene la lactancia materna?

Las recomendaciones tampoco varían en este caso (no hay una recomendación formal). Se considera que ha de mantener una ingesta adecuada, ya bien sea por la dieta o con un suplemento farmacológico en caso de ser necesario.

Si una mujer lactante no tiene glándula tiroidea y recibe suplementos de tiroxina, ¿también debe tomar yodo?

La ingesta de yodo debe garantizar el aporte al bebé, por lo que si, como cualquier otra mujer, no podemos asegurar su aporte en la dieta, deberá recibir suplementos. Un aporte pequeño de yodo extra en mujeres en tratamiento con tiroxina no ha mostrado efectos perjudiciales.

Un lactante con hipotiroidismo congénito que reciba tratamiento sustitutivo con tiroxina, ¿necesita que su madre tome suplementos de yodo?

No, porque los aportes de yodo son para el tiroides del bebé, que en este caso no es funcionante y no los necesita. Los aportes de la dieta serían suficientes para las necesidades de la madre.

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26. ¿Cuándo puedo ofrecer otros alimentos, además del pecho?

Paula Lalaguna Mallada, 2019

Hasta los 6 meses de vida, la leche materna cubre todas las necesidades nutricionales del lactante, además de ofrecerle otros beneficios inmunológicos y a nivel emocional, por este motivo, se recomienda la alimentación con lactancia materna exclusiva hasta esta edad. Pasado este periodo, las necesidades nutricionales del niño aumentan y la leche no cubre sus requerimientos por lo que es necesario ofrecer en la dieta alimentos distintos de la leche, es lo que denominamos “alimentación complementaria”.

A partir de los 6 meses. el niño está preparado, su sistema neurológico, renal, gastrointestinal e inmunológico han madurado. Por otro lado, desde el punto de vista psicomotor, la mayoría de los lactantes, son capaces de mantenerse sentados, muestran interés por los alimentos, pueden cogerlos y llevarlos a la boca. A esta edad se pierde el reflejo de extrusión, que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua. También saben mostrar hambre o saciedad con sus gestos. Es, por tanto, la edad idónea para comenzar a probar nuevos alimentos, sabores y texturas.

Es importante resaltar que la leche materna sigue siendo el alimento principal, por lo que se recomienda mantenerla a demanda, sin disminuir el número de tomas, ofreciendo primero el pecho y luego los otros alimentos. Se trata de “alimentación complementaria” no “sustitutiva. Si el lactante mayor de 6 meses realiza al menos 4-5 tomas de pecho al día, no se precisan otras fuentes de lácteos.

Al comenzar con la alimentación complementaria, se pueden ir ofreciendo prácticamente TODOS los alimentos, el orden es indiferente. No es necesario ceñirse a un estricto calendario de introducción que puede provocar frustración y confusión a los padres. No obstante, hay una serie de consideraciones a tener en cuenta:

  • es un proceso gradual. Inicialmente las porciones han de ser pequeñas y se aumentan progresivamente conforme crece el niño, mientras se mantiene la lactancia materna.
  • Lo ideal es ofrecer alimentos propios de la zona, según la cultura y los gustos familiares. La comida es un acto social, por lo que es buena idea que el niño coma con el resto de la familia, probando los mismos alimentos y aprendiendo de ellos.
  • se recomienda introducir los alimentos de uno en uno, con intervalos de unos días, para observar la tolerancia y la aceptación.
  • Se recomienda aumentar progresivamente la consistencia de los alimentos y comenzar con texturas grumosas y semisólidas lo antes posible, nunca más tarde de los 8-9 meses.
  • A los 12 meses, el lactante ya puede consumir el mismo tipo de alimentos que el resto de la familia, aunque teniendo especial cuidado con los sólidos con riesgo de atragantamiento, que deberán evitarse hasta los 3 años.
  • No hay que añadir sal, azúcar ni edulcorantes, para que el bebé se acostumbre a los sabores naturales de los alimentos. A partir del año es conveniente utilizar pequeñas cantidades de sal yodada.
  • Aunque el orden es indiferente es aconsejable ofrecer cuanto antes alimentos que contengan hierro, como las carnes y los cereales enriquecidos con hierro.
  • Durante el primer año de vida, hay que evitar las verduras de hoja verde con alto contenido en nitratos, como la acelga, la espinaca o la borraja, por el riesgo de metahemoglobinemia.
  • Los zumos de frutas no ofrecen ningún beneficio nutricional respecto a la fruta entera. Su ingesta elevada puede contribuir a la ganancia inadecuada de peso, en algunos casos sobrepeso y, en otros, escasa ganancia ponderal, al desplazar el consumo de otros alimentos. Además, aumentan el riesgo de caries. Por tanto, se recomienda el consumo de fruta entera.
  • El pescado es un buen alimento, aunque se debe limitar el consumo de pescados de gran tamaño, depredadores y de vida larga, como el emperador, el pez espada, el cazón, la tintorera y el atún, por la posibilidad de contaminantes como el metilmercurio, especialmente en niños pequeños.
  • No es necesario introducir “leche artificial” para preparar las papillas de cereales industriales en un bebé amamantado. Algunas alternativas son prepararlos con leche materna extraída, con las verduras o con las frutas. Se pueden utilizar cereales que se disuelven en agua, sémola de arroz (cereal sin gluten) o sémola de trigo, pan o pasta (cereal con gluten).
  • La leche de vaca no se debería dar antes de los 12 meses de edad (puede producir microsangrado intestinal). Los derivados lácteos también se deben evitar en el primer año en niños con alto riesgo de desarrollar alergia a las proteínas de la leche de vaca (antecedentes de alergia en familiares de primer grado). En niños de bajo riesgo alérgico es aceptable introducir pequeñas cantidades de derivados lácteos con el resto de alimentos, antes de los 12 meses, siempre que no se convierta en la bebida principal.
  • Es importante respetar las señales de hambre y saciedad del lactante

Más información en las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre alimentación complementaria (2018)

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Este foro permite un intercambio de información referente a la lactancia materna, pero no pretende sustituir el consejo médico
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