Cuando dar el pecho duele: por qué necesitamos escuchar, valorar y acompañar mejor el dolor mamario

El dolor durante la lactancia es frecuente, especialmente en las primeras semanas, pero no debería normalizarse ni quedar sin una valoración adecuada. Una reciente revisión publicada en la Revista de Lactancia Materna pone el foco en cómo identificar y abordar este problema desde los cuidados de enfermería.

Amamantar no debería doler. Esta afirmación, sencilla pero fundamental, convive con una realidad que muchas mujeres conocen bien: el dolor mamario es una de las dificultades que pueden aparecer durante la lactancia y puede llegar a condicionar su continuidad.

Una reciente revisión sistemática exploratoria publicada en la Revista de Lactancia Materna analiza precisamente esta cuestión: qué sabemos sobre el dolor mamario durante la lactancia, cuáles pueden ser sus causas y cómo podemos valorarlo de una manera adecuada. El trabajo, firmado por Leyre López García y José Carlos López García, revisa 14 publicaciones seleccionadas entre 144 referencias inicialmente identificadas.

Y sus conclusiones dejan una idea especialmente importante: el dolor durante la lactancia es frecuente, complejo y multifactorial, pero todavía existen importantes lagunas sobre cómo evaluarlo y abordarlo.

El dolor es frecuente, especialmente al principio

Los primeros días después del parto constituyen un periodo de enorme adaptación. Madre y bebé están aprendiendo a amamantar y a encontrar una posición y un acoplamiento adecuados.

La revisión señala que el dolor mamario es especialmente frecuente durante los primeros 15 días posparto. Sin embargo, conocer que algo es frecuente no significa que debamos asumir que es inevitable.

Esta diferencia es fundamental.

Que muchas mujeres experimenten dolor no convierte el dolor en una parte necesaria de la lactancia. Al contrario: debería ser una señal para preguntar, escuchar y valorar qué está ocurriendo.

Además, la frecuencia real del problema resulta difícil de establecer, porque los estudios utilizan definiciones y criterios diferentes y, en ocasiones, agrupan el dolor junto a otras alteraciones mamarias.

No todo dolor tiene la misma causa

Uno de los mensajes más relevantes de la revisión es precisamente que no existe una única explicación para el dolor mamario durante la lactancia.

Puede estar relacionado con diferentes factores y situaciones, por lo que ante una mujer que refiere dolor no basta con preguntar cuánto le duele. Es necesario intentar comprender cómo es ese dolor, cuándo aparece, dónde se localiza, cuánto dura y qué relación tiene con las tomas.

También resulta importante observar qué ocurre durante la lactancia.

La revisión identifica como herramientas especialmente utilizadas la anamnesis, la observación de la toma y las escalas numéricas de valoración del dolor.

En otras palabras: escuchar a la madre y observar una toma siguen siendo herramientas clínicas esenciales.

«¿Cuánto te duele?» no es suficiente

Las escalas numéricas pueden ser útiles para conocer la intensidad del dolor, pero una cifra por sí sola no explica qué está sucediendo.

No es lo mismo un dolor que aparece al inicio de la toma y desaparece rápidamente que un dolor que persiste después de amamantar. Tampoco es lo mismo un dolor localizado en el pezón que un dolor profundo en la mama, ni un dolor asociado a determinadas posturas que uno que aparece independientemente de cómo se coloque el bebé.

Por eso, valorar el dolor requiere algo más que ponerle una puntuación.

Necesitamos conocer la experiencia de la mujer y relacionarla con la observación clínica.

Y esto tiene una consecuencia práctica muy importante: cuando una madre dice que le duele, su dolor merece ser escuchado y estudiado.

El papel de enfermería es fundamental

La revisión pone especialmente en valor el papel de la enfermería y la necesidad de mantener una formación continuada en lactancia materna.

Esto es especialmente relevante porque las profesionales de enfermería —y, de manera particular, las matronas y enfermeras que trabajan en el ámbito materno-infantil— pueden tener un papel privilegiado en la detección precoz de las dificultades.

Una mujer puede acudir a consulta por una preocupación aparentemente sencilla:

«Me duele cuando mi bebé mama».

Detrás de esa frase puede haber una dificultad de agarre, una lesión, un problema inflamatorio, una alteración del patrón de succión, una causa musculoesquelética u otras situaciones que requieren una valoración diferente.

Por eso, la atención al dolor durante la lactancia necesita una mirada clínica amplia y, cuando sea necesario, interdisciplinar.

Cuando necesitamos trabajar en equipo

Otro aspecto interesante de la revisión es que señala que la fisioterapia y la colaboración interdisciplinar parecen aportar beneficios en el manejo del dolor mamario lactacional.

La lactancia es un proceso fisiológico, pero las dificultades que pueden aparecer alrededor de ella no pertenecen necesariamente a una única disciplina.

En determinados casos será necesario revisar la técnica de lactancia; en otros, valorar la mama, el pezón o la boca del bebé; y en otros puede ser útil la intervención de profesionales de otras áreas.

Trabajar en equipo permite evitar explicaciones simplistas y ofrecer una atención más ajustada a las necesidades de cada mujer.

No deberíamos normalizar el dolor

Quizá uno de los principales mensajes que podemos trasladar de este trabajo a la práctica cotidiana sea este:

que el dolor sea frecuente no significa que debamos normalizarlo.

Durante mucho tiempo, algunas mujeres han recibido mensajes como «es normal que duela al principio» o «tienes que acostumbrarte». Aunque puedan partir de la intención de tranquilizar, este tipo de respuestas pueden hacer que una mujer deje de pedir ayuda o aguante durante semanas una situación que debería haber sido valorada.

Y sabemos que las dificultades relacionadas con la lactancia pueden contribuir a un abandono antes de lo deseado.

Por eso, ante el dolor, necesitamos cambiar la pregunta:

No se trata solamente de preguntar «¿te duele?».

Se trata también de preguntar:

«¿Cómo te duele? ¿Cuándo te duele? ¿Desde cuándo? ¿Qué ocurre durante la toma? ¿Has recibido ayuda? ¿Podemos observar una toma y valorar contigo qué está pasando?»

Más investigación para comprender mejor el dolor en el contexto de la lactancia materna

La revisión también pone sobre la mesa una cuestión que no podemos perder de vista: todavía falta evidencia.

Los autores señalan que no existe consenso sobre cuál es la mejor herramienta para valorar el dolor mamario lactacional ni sobre su abordaje, y destacan la necesidad de continuar investigando su origen, prevalencia, valoración y tratamiento.

Esto no significa que no sepamos qué hacer ante una mujer que tiene dolor. Significa que debemos seguir mejorando nuestros conocimientos y nuestras herramientas para ofrecer una atención basada en la evidencia.

La investigación clínica y la experiencia de las mujeres deben caminar juntas.

Porque detrás de cada cifra de una escala de dolor hay una mujer que quiere poder alimentar a su bebé sin sufrir.

Para saber más

López García L, López García JC. Valoración del dolor mamario lactacional por parte de enfermería. Revisión sistemática exploratoria. Revista de Lactancia Materna. 2026;4:e34726. DOI: 10.14201/rlm.34726.

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