Conocer las técnicas de extracción y conservación de leche no siempre significa conocer cómo funciona la lactancia. Un estudio realizado en Chile pone de manifiesto la persistencia de mitos y la necesidad de mejorar la educación sobre lactancia materna.
La lactancia materna es un proceso fisiológico que, sin embargo, sigue rodeado de dudas, creencias erróneas y recomendaciones contradictorias. ¿Es normal que duela dar el pecho? ¿Se hereda la capacidad de amamantar? ¿Hay que establecer un tiempo determinado para cada toma? ¿Qué sabemos realmente sobre los beneficios de la lactancia?
Un estudio publicado recientemente en la Revista de Lactancia Materna, realizado por Martín Elorza Aiquel, Lorena Karzulovic Busch y Magdalena Neumann Monge, ha analizado el nivel de conocimientos sobre lactancia materna de madres y padres de lactantes hospitalizados en dos centros sanitarios de Chile.
Sus resultados muestran que todavía existen importantes lagunas de conocimiento, especialmente en relación con los mitos y las creencias erróneas. Además, ponen de manifiesto la importancia de mejorar la educación sobre lactancia y de hacer llegar información científica y accesible a todas las personas implicadas en el cuidado de los bebés.
¿Qué investigó el estudio?
Se trata de un estudio descriptivo y transversal en el que participaron 79 madres y padres de menores de dos años hospitalizados en dos hospitales de alta complejidad de Santiago de Chile.
Mediante un cuestionario de 27 preguntas, los investigadores evaluaron tres áreas:
- Conocimientos generales sobre lactancia materna.
- Mitos y creencias relacionados con la lactancia.
- Técnicas de extracción y conservación de leche materna.
También analizaron posibles diferencias según variables como el nivel educativo, el sexo, la experiencia previa con la lactancia y las fuentes de información consultadas.
Poco más de la mitad de las respuestas fueron correctas
El resultado global fue de un 56,7 % de respuestas correctas, aunque las diferencias entre las tres áreas evaluadas fueron importantes.
La mejor puntuación correspondió a las técnicas de extracción y conservación de leche materna, con un 80,4 % de respuestas correctas.
Sin embargo, los conocimientos generales alcanzaron solamente un 51,9 % de aciertos, y en el apartado de mitos y creencias el porcentaje fue del 53,6 %.
Uno de los datos más llamativos tiene que ver con la percepción del dolor durante la lactancia. Solo el 16,5 % de las personas encuestadas respondió correctamente que no es normal presentar heridas en el pezón al amamantar, mientras que el 82,3 % respondió erróneamente.

También persistían creencias como que la capacidad para amamantar se hereda o que el dolor en los pezones forma parte de la lactancia normal.
Estos resultados son especialmente relevantes desde el punto de vista asistencial. Normalizar el dolor o las lesiones puede retrasar la búsqueda de ayuda y hacer que algunas dificultades que podrían resolverse con un acompañamiento adecuado se prolonguen innecesariamente.
La lactancia no debería doler ni producir heridas. Cuando aparecen estos problemas, es importante valorar sus causas y ofrecer apoyo profesional.
La información importa, pero también quién puede acceder a ella
El estudio encontró diferencias significativas en el nivel de conocimientos según el nivel educativo y el sistema de previsión sanitaria (público o privado) de las personas participantes.
Quienes tenían mayor nivel educativo y estaban afiliados al sistema privado obtuvieron mejores resultados. Estos datos apuntan a que el acceso a información comprensible y de calidad sobre lactancia puede estar condicionado por factores sociales y educativos.
Otro hallazgo interesante fue que las personas que habían recibido información sobre lactancia obtuvieron mejores resultados que aquellas que no la habían recibido: un 59,6 % frente a un 39,8 % de respuestas correctas.
Las fuentes de información más utilizadas fueron los centros de atención primaria y las maternidades, aunque también tuvieron un papel importante las redes sociales y las búsquedas realizadas por iniciativa propia.
De hecho, quienes habían consultado alguna fuente no oficial obtuvieron mejores puntuaciones que quienes habían recurrido exclusivamente a fuentes oficiales.
Esto no significa que las fuentes no oficiales sean necesariamente más fiables. Los autores plantean que estos resultados podrían reflejar una mayor iniciativa personal en la búsqueda de información y destacan la importancia de que los profesionales y las instituciones sanitarias tengan presencia en los canales digitales, ofreciendo contenidos rigurosos, actualizados y adaptados al lenguaje cotidiano.
La educación sobre lactancia también debe incluir a los padres
Otro resultado relevante es que no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre madres y padres en el nivel de conocimientos sobre lactancia.
Aunque las madres obtuvieron una puntuación ligeramente superior, los resultados sugieren que ambos grupos pueden beneficiarse de las intervenciones educativas.
Este hallazgo refuerza la importancia de no dirigir la información sobre lactancia exclusivamente a las madres.
Las parejas y otros cuidadores forman parte del entorno de apoyo de la mujer y participan en las decisiones relacionadas con la alimentación y el cuidado del bebé. Disponer de información adecuada puede ayudarles a comprender mejor las necesidades de la madre y del recién nacido y a ofrecer un acompañamiento más eficaz.
La educación sobre lactancia debería comenzar durante el embarazo y continuar después del nacimiento, incorporando a las personas que forman parte de la red de apoyo familiar.
¿Qué podemos aprender de estos resultados?
Aunque el estudio tiene limitaciones —especialmente el tamaño reducido de la muestra y el hecho de que se haya realizado con familias de bebés hospitalizados en dos centros concretos de Chile—, sus resultados permiten identificar áreas importantes de mejora.
Los autores destacan la necesidad de reforzar la educación sobre lactancia, especialmente en relación con los mitos y las creencias erróneas, y de facilitar el acceso a información científica a través de diferentes canales.
Desde AELAMA queremos destacar una idea fundamental: promover la lactancia materna no consiste únicamente en transmitir sus beneficios, sino también en ofrecer información práctica, resolver dudas y desmontar creencias que pueden dificultar su establecimiento y mantenimiento.
Para ello necesitamos profesionales formados, educación prenatal y posnatal continuada y recursos informativos accesibles para todas las familias, independientemente de su nivel educativo o situación socioeconómica.
También es importante recordar que tener información no siempre significa saber aplicarla. El acompañamiento individualizado y el acceso a profesionales cualificados siguen siendo esenciales cuando aparecen dificultades.
La evidencia científica debe estar al alcance de todas las familias. Y para conseguirlo, también tenemos que estar presentes allí donde buscan información: en las consultas, los centros sanitarios, las asociaciones y las redes sociales.
📚 Para saber más
Elorza Aiquel, M., Karzulovic Busch, L., & Neumann Monge, M. (2026). Conocimiento sobre lactancia materna en cuidadores de lactantes hospitalizados en dos Centros de Salud de Chile. Revista de Lactancia Materna, 4, e33593.
DOI: 10.14201/rlm.33593.
Leer el artículo completo en la Revista de Lactancia Materna
